moda sostenible fashion sharing

Ayudemos al planeta consumiendo mejor…

La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo dada su superproducción y el gran consumo de recursos. La moda es responsable del 20% de los tóxicos que se vierten en el agua y del 10% de las emisiones de dióxido de carbono. En los últimos años nuestro consumo desmedido ha agravado el problema, ya que las prendas pasaron de ser una adquisición valiosa a una compra desechable gracias al fast-fashion.

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Compramos más ropa y la usamos menos veces… 🙁

Cada año se producen 100.000 millones de prendas en el mundo, pero cada vez usamos la ropa menos veces, en España por ejemplo, un 76% de nuestro armario no ha sido utilizado en los últimos 12 meses. Cuando vestimos 1 prenda menos de 5 veces y la desechamos en 35 días se producen más de 400% emisiones de carbono que cuando usamos una prenda 50 veces y la tenemos por 1 año. Si seguimos sub-utilizando la ropa, para el 2050 la industria de la moda utilizará una cuarta parte del presupuesto mundial de carbono.

¿Cómo podemos mitigar los efectos de la industria?

Podemos apostar por marcas que usan tejidos biodegradables o reciclados si queremos comprar ropa nueva. Sin embargo, GreenPeace recomienda estirar la vida útil de las prendas que ya están fabricadas. Si pasaramos de usar la ropa de uno a dos años, se reducirían las emisiones contaminantes un 24%. Hay muchas formas de hacerlo posible y fomentar la reducción de la producción de nuevos textiles. Según el»Buyarchy of Needs» de Sara Lazarovic: 1) usar lo que ya tenemos, 2) tomar prestado o intercambiar, 3) comprar de segunda mano, 4) reparar y 5) comprar.

El fashion sharing

La propuesta de Ecodicta es el fashion sharing, la posibilidad de tener un armario renovado cada mes pagando una pequeña cuota mensual. Simplemente hazte socia, descubre las prendas del mes, úsalas todas las veces que quieras y devuelve al final para recibir ropa diferente. La ropa que has usado pasa a otra persona después de ser desinfectada y así sucesivamente. Es una opción muy conveniente para el bolsillo y para el planeta, podemos tener la tranquilidad de que la ropa que nos deje de gustar no quedará acumulada en el fondo de nuestro armario (o en un vertedero) con el paso del tiempo, sino que tendrá más vida al ser utilizada por más personas.

Porque no hace falta poseer para disfrutar. 🙂

Fuente: A new textile economy: redesigning fashion’s future.

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