Seguro recuerdas aquella camiseta que tanto te gustaba y que después de dos meses quedó en un rincón porque ya estaba rota. O aquellos leggings negros que te quedaban genial y después de dos lavadas perdieron el encanto.  Entre que viste la serie de Marie Kondo y llegó la hora de hacer limpieza de primavera, por fin decidiste tirarlos a la basura junto con unas cuantas cositas más (posiblemente todos esos vestido de brilli-brilli que ya no te pegan mucho). Pero, ¿ te has puesto a pensar qué pasó con esa ropa?

Cerca del 75% de la ropa que no utilizamos acaba en el vertedero

Pues bien, lo más seguro es que acabase y posiblemente siga en un vertedero. A pesar de que se calcula que en la Unión Europea se recicla el 25% de los más de 16 millones de toneladas de residuos textiles que se generan cada año, cerca del 75% de la ropa que no utilizamos acaba en el vertedero.

¿Y qué pasa con la ropa en el vertedero?

La ropa al descomponerse, se une al resto de la basura y libera gases tóxicos como el dióxido de carbono y metano en el medio ambiente. De hecho, los vertederos son la tercera fuente más grande de metano atmosférico en el planeta. En el caso de la ropa, estas emisiones de metano son casi eternas tomando en cuenta que el 60% de las prendas contienen poliéster, el cual tarda de 20 a 200 años en descomponerse. Además a diferencia de otras materias, muchos textiles llevan químicos que se filtran a las aguas subterráneas. Mmm… gran inconveniente para el planeta.

Eso sin tomar en cuenta, que mucha ropa también termina ardiendo en incineradoras. Países como China o India compran toneladas de nuestra ropa para incinerarla, lo que también produce grandes cantidades de dióxido de carbono debido a la cantidad de tintes que se utilizan para tratarla.

¿Y cuando dono la ropa?

A estas alturas te estarás preguntando qué hacer para evitar que tu ropa acabe en la basura. Muchos recurrimos a las donaciones, millones de personas depositan su ropa en contenedores a la espera que sus prendas tengan una segunda oportunidad o sean recicladas. Pero eso no siempre es posible. Según un estudio realizado por la Universidad de Delaware, 4,3 millones de toneladas de ropa usada se exportaron desde EEUU, Alemania, Reino Unido y otros países desarrollados a India, Pakistán y Rusia donde se reprocesa y  se vuelve a exportar a África.

Apenas el 30% de las prendas donadas se pueden aprovechar

De la ropa que llega a África, apenas el 30% de las prendas es apto para nuevos usos debido a la pérdida de calidad. Y aunque quisiéramos,  el resto difícilmente se puede reciclar ya que tratar las fibras usadas es más caro que fabricar nuevas. Además las prendas tienen diversos materiales (como botones, plásticos y cierres) que requieren mano de obra especializada para separarlos, y peor aún, la mezcla de fibras como nylon o poliéster requieren de procesos químicos más complejos para separarlos.

¿Y cuál es la solución?

GreenPeace recomienda estirar la vida útil de las prendas de uno a dos años, si todos lo hiciéramos se reducirían las emisiones contaminantes un 24%.  Sin duda, es una de las soluciones más prácticas y razonables, en pocas palabras, vestir más y comprar menos.

Una de las propuestas más llamativas para estirar la vida útil de la ropa es el fashion sharing, o la ropa por suscripción.

Suena curioso pero es una realidad. ¿Alguna vez te has planteado usar ropa por cierto tiempo y luego devolverla a la tienda para usar ropa distinta? Pues el fashion sharing es lo tuyo. Ya no compres más ropa barata que sabes que tarde o temprano tiraras, cogete una suscripción y por una cantidad al mes, empresas como Ecodicta te envían de 2 a 4 prendas de calidad para que tengas un armario mucho más atractivo y sobre todo, mucho más sostenible, ya que puedes devolver todo al final de mes y ellos se encargan de desinfectar la ropa para darle más vida.

Los últimos datos muestran un repunte de este tipo de alternativas ya que cada vez consumimos con más conciencia y encontramos en estas ideas una solución perfecta para complementar nuestro armario a un coste muy razonable para nuestro bolsillo, y más importante para el planeta. No más ropa basura, ¡salvemos al planeta con el fashion sharing!