El documental the True Cost fue lanzado en 2015  por el estadounidense Andrew Morgan y desde el principio causó gran controversia, al visibilizar parte de un problema en la moda de mujer y hombre que conocemos pero hemos escondido en el fondo de nuestra mente en pos de disfrutar de ropa y ropa en cantidades enormes.

Narra las vicisitudes que una prenda recorre, desde las fábricas de Bangladesh, hasta nuestras manos y como  todo ese recorrido genera externalidades, ya sean positivas, como el generar trabajo, hasta las negativas, principalmente el deterioro medio ambiental y las malas condiciones de los trabajadores en la primera parte de la cadena productiva.

Crítica el fast fashion, o como nos generan necesidades que no tenemos, cómo estrenar ropa nueva prácticamente cada día. Y como las temporadas de moda han pasado de ser 4, a 52, por las semanas del año. Critica además que lo venden como algo positivo, pero ocultan todo lo demás.

Visibilizar lo invisible

Visibiliza que nos hacen creernos ricos a base de poner los productos a 19,99 cuando el precio tan bajo es a costa de bajar los salarios de otros. Visibiliza cómo viven estas personas y que los dueños de las fábricas no son las empresas de moda, sino que externalizan el sistema para evitar responsabilidades. En ese sentido The True Cost es un golpe de agua fría.

También visibiliza como las prendas que arrojamos a la beneficencia o a la basura muchas veces terminan en países como Haití, arruinado a los pequeños productores, o en basureros donde tardan cientos de año en desaparecer, generando una gran contaminación.

Visibiliza que la industria de la moda es la segunda más contaminante, solo superada por la del petróleo.

Hay frases realmente duras:

No quiero que se use la ropa que es cocida con nuestra sangre, no importamos nada al gobierno que prefiere el dinero extranjero

Hay esperanza: Nosotros

No todo está perdido. The True Cost nos enseña cómo surgen movimientos y empresas que ponen el foco en aunar moda y personas, en cómo las empresas giran más hacia modelos éticos empujados por generaciones más conscientes y cómo los consumidores reclaman cada vez más empresas responsables con el medio ambiente. Nos muestra la pujanza de la moda sostenible y de la economía colaborativa y circular.

Durante mucho tiempo hemos creído que los problemas se iban a arreglar en lejanos cumbres, con políticos y empresarios, ONGs, que marcaran la pauta de la protección sobre el planeta. O que la tecnología iba a dar respuesta a todos los desafíos.

Ya es hora de hablar claro. O cambiamos nuestros hábitos de vida, hacia formas más sostenibles, como por ejemplo comprar ropa de segunda mano o alquiler de ropa o  nada hará posible que nuestros nietos puedan saber lo que es un árbol o ver corretear a una ardilla.

Nuestro poder de compra en ocasiones mas mas poderoso que nuestros votos. Empezamos a apostar por una nueva forma de hacer las cosas, o todo estará perdido.

El primer paso está en ver este documental, The True Cost. Te cambiara la vida, a mejor. Esta en Netflix, al alcance de un click, pero te impulsara más alla.